La apariencia de haber pensado

Profesor Por Dr. Luis Sujatovich* –

La inteligencia artificial produce textos que parecen el resultado de una investigación: organiza antecedentes, relaciona conceptos y presenta conclusiones, sin garantizar una contribución intelectual. La novedad no es que existan textos con poco para decir, sino la facilidad para reproducir las formas que asociamos con el conocimiento. Esto invita a revisar qué significa ser autor, cómo se legitima una investigación y qué otros lenguajes quedan relegados.

La originalidad de lo que se combina

Michel Foucault, en ¿Qué es un autor?, propuso entender la autoría como una función de organización y reconocimiento de los discursos, no como una cualidad exclusiva de individuos excepcionales. Pero reconocer a un autor no explica necesariamente en qué consiste su originalidad. La gastronomía ilustra esa diferencia. Un cocinero no produce los ingredientes ni inventa las técnicas que utiliza. Su autoría aparece en las decisiones con que los combina y consigue una elaboración propia. En la investigación también se trabaja con conceptos, teorías y procedimientos anteriores. La contribución puede estar en relacionarlos para comprender algo de otra manera: la originalidad no exige partir de cero, sino producir una diferencia significativa.

La tesis como tecnología de certificación

Una tesis doctoral presenta resultados, pero también integra un procedimiento institucional con requisitos de elaboración, evaluación y defensa. Funciona así como una tecnología de certificación: acredita determinadas competencias para investigar.

La escritura permite pensar, descubrir relaciones y revisar argumentos. Sin embargo, ese valor no debería confundirse con las convenciones utilizadas para comunicarlo. La tensión surge cuando cumplir una estructura se toma como indicador de calidad. ¿Cuántas personas leen una tesis completa después de su defensa? ¿Cuánto de su organización responde a las necesidades del conocimiento y cuánto a las condiciones institucionales para reconocerlo?

Pensar también con imágenes y sonidos

Un documental o una producción sonora suelen aceptarse como medios para divulgar ciencia. Cuesta más admitir que también puedan contribuir a producir conocimiento.

Una investigación etnográfica audiovisual puede examinar gestos, entonaciones, silencios y relaciones espaciales que una transcripción escrita registra de otro modo. Las imágenes y el montaje permiten interpretar situaciones, no solo ilustrarlas. Esto no convierte cualquier obra audiovisual en investigación científica, pero cuestiona que el rigor dependa de un único lenguaje. ¿Qué conocimientos quedan limitados al exigirles una forma textual determinada?

Qué vuelve valioso a un trabajo

La inteligencia artificial no vuelve prescindible la escritura ni elimina la necesidad de autores. Pero obliga a distinguir la contribución intelectual de su presentación formal. El valor de una investigación también depende de lo que permite comprender y de la posibilidad de discutir sus fundamentos.

No se trata de abandonar las tesis ni los artículos. La inteligencia artificial no inventó la distancia entre la apariencia de saber y el trabajo intelectual, pero la volvió más difícil de ignorar. Quizás el problema no sea que una máquina pueda reproducir la forma de una tesis, sino que esa forma haya llegado a confundirse con la prueba de que alguien tiene algo que aportar.

*Docente e investigador – Colaboración para En Provincia.

Imagen: IA