Una hoja de papel mide menos de un milímetro de grosor y puede ser infinita

Una hoja de papel mide menos de un milímetro de grosor.

Pero hay algo increíble… cada vez que la doblas, su grosor se DUPLICA.

1 doblez…

2 dobleces…

10 dobleces y ya tendría el grosor de una mano.

Con 30 dobleces, superaría la altura de la atmósfera terrestre.

Con 50, llegaría hasta el Sol.

Y si pudieras doblarla 103 veces… su grosor sería mayor que el diámetro del universo observable. Todo… usando una simple hoja de papel. Así de brutal funciona el crecimiento exponencial.

Si tomamos una hoja común de unos 0,1 mm de grosor:

  • 1 doblez → 0,2 mm
  • 2 dobleces → 0,4 mm
  • 10 dobleces → ~10 cm
  • 20 dobleces → ~100 metros
  • 30 dobleces → ~100 kilómetros
  • 40 dobleces → ~100.000 km
  • 50 dobleces → ~100 millones de km

Y ahí aparece lo impactante: la distancia media entre la Tierra y el Sol es de unos 150 millones de km, así que con alrededor de 51 o 52 dobleces efectivamente estarías en ese orden de magnitud.

Respecto a los 103 dobleces, también es sorprendentemente correcto. El universo observable tiene un diámetro estimado de unos 93 mil millones de años luz, y el crecimiento exponencial de 21032^{103}2103 alcanza números absurdamente gigantescos.

El punto central de este ejemplo no es el papel en sí —porque físicamente sería imposible doblarlo tantas veces— sino mostrar cómo funciona el crecimiento exponencial: al principio parece lento, pero después explota de manera descomunal.

Por eso este principio también aparece en:

  • intereses compuestos,
  • crecimiento poblacional,
  • virus y epidemias,
  • tecnología,
  • inteligencia artificial,
  • deudas financieras,
  • y hasta en redes sociales.

Nuestro cerebro suele pensar de manera “lineal”, por eso el crecimiento exponencial nos resulta tan contraintuitivo y fascinante al mismo tiempo.

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