Tsutomu Yamaguchi: el hombre que sobrevivió dos veces al infierno nuclear

Por Aylin Mariani

El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, el cielo de Hiroshima se abrió en un relámpago que cambió la historia. Entre los miles de testigos estaba Tsutomu Yamaguchi, ingeniero naval de 29 años, que había viajado por trabajo desde Nagasaki. La bomba “Little Boy” cayó a tres kilómetros de donde se encontraba. La onda expansiva lo lanzó por el aire, lo dejó con quemaduras y los tímpanos perforados. Pero sobrevivió.

Tres días después, aún herido, Yamaguchi regresó a su ciudad natal. Mientras relataba a sus colegas lo ocurrido en Hiroshima, el cielo volvió a desgarrarse: la bomba “Fat Man” explotó sobre Nagasaki. Una vez más, Tsutomu sobrevivió. Su casa quedó destruida, pero su esposa e hijo también lograron salvarse.

Durante décadas, Yamaguchi vivió con las cicatrices físicas y emocionales de haber sido testigo de dos infiernos nucleares. En 1957 fue reconocido como hibakusha —afectado por la explosión— en Nagasaki. En 2009, el gobierno japonés lo declaró oficialmente nijū hibakusha, el único hombre reconocido por haber sobrevivido a ambos bombardeos.

En sus últimos años, convertido en portavoz contra la proliferación nuclear, Yamaguchi decía que su destino era “un camino sembrado por Dios” para transmitir lo ocurrido. Falleció en 2010, a los 93 años, víctima de cáncer de estómago.

Su historia no es solo la de un sobreviviente, sino la de un testigo que transformó el dolor en advertencia. En la voz de Yamaguchi, el eco de dos explosiones se convirtió en plegaria: que nunca más la humanidad repita el hongo de fuego sobre sus ciudades.