En su último libro de poemas “Nunca digas nunca”, el escritor platense Hugo Mársico, publicó una Oda a la Ciudad de La Plata, en homenaje a la Capital Bonaerense.
El autor presentó su obra, en noviembre pasado, en el mes del aniversario de la Ciudad, a sala llena, rodeado de destacadas personalidades de la literatura local y una representación multisectorial, en el Museo Beato Angélico, de la Universad Católica de La Plata (UCALP).
Con relación a la Oda el autor dijo “es un gran honor realizarle este homenaje a la queridad Ciudad de La Plata” y dejó abierta la posibilidad para que los lectores “puedan agregar todo lo que, con seguridad, le falta”.
Otros textos que contiene el libro, están ligados a la Paz, amor, inteligencia artificial, amistad, trabajo, medioambiente; siendo el primero la Oda a la Ciudad, que se comparte a continuación: Cabe mencionar que el libro se puede adquirir en las librerías La Normal Libros y City Bell Libros.
ODA A LA CIUDAD DE LA PLATA
Surgiste para ser la Capital
de la Provincia de Buenos Aires, pero
naciste distinta al resto de las
Capitales, con tu plano dibujado,
antes de ser construida.
Fuiste el sueño utópico de
Dardo Rocha y dibujada
por el lápiz de Pedro Benoit; ¿quizá
inspirados por Julio Verne?
Viniste a ser símbolo
de Unidad Nacional para
tratar de cerrar grietas
de sangre entre hermanos.
La ciudad del cuadrado perfecto;
con avenidas, veredas anchas,
diagonales y cada seis cuadras
una plaza o un parque.
La Ciudad conocida hacia afuera
como la de las Diagonales
y los Tilos, la que hasta se atrevió
a cambiar algunas palabras
al idioma cotidiano.
La ciudad soñada, con un definido
perfil urbanístico y arquitectónico,
que hasta Le Corbusier dejó su
huella en la Casa Curutchet,
convirtiéndola en Patrimonio de la
Humanidad.
La de un profuso arbolado con los
inconfundibles aromas de las
flores de tilos y de naranjos en flor.
La que guarda tantos misterios y que
contiene en su eje fundacional a la
monumental Catedral neogótica;
al Palacio Municipal, al
Pasaje Dardo Rocha y otros Palacios.
La que, como la Capital de los
Bonaerenses, tienen su asiento
la Casa de Gobierno, la Legislatura,
la Corte y los Ministerios.
La del Museo de Ciencias
Naturales y de tantos museos que
atesoran los recuerdos tangibles e
intangibles de los vecinos y del mundo.
La del Bosque y el lago;
el zoológico devenido en bioparque
y el observatorio astronómico; el
Bosque de la vuelta al perro y de los
caminantes; el de las noches
amorosas; y el de las pasiones
futboleras de Pinchas y Triperos.
La que llamaron la Atenas de
América; la del conocimiento
con la Universidad Nacional y su sello
indeleble: UNLP, que atrae a millares
de jóvenes de otras latitudes;
desde la literatura reconocida como
la Ciudad de los Poetas
La de la diversidad cosmopolita,
que abrió sus puertas al mundo
con la llegada de los Inmigrantes
italianos, españoles, de países
Latinoamericanos y de todas las naciones.
La que deambularon y dejaron su huella
Almafuerte, Korn, Vucetich, Ameghino,
Spegazzini, Favaloro; destacados
como los Seis Sabios.
La que tuvo mujeres relevantes
como Heiberg Bose, Rivademar, Abella,
Etcheverry, Stoecker de Simons y Alba
Swann; que de manera reciente fueron
designadas las Seis Sabias.
La que albergó al perito Moreno,
a Joaquín V González, al poeta
López Merino, al pintor Petorutti,
al escultor Dalla Lasta, a la casi
Santa Sor Ludovica, a la docente
Mary O. Graham y a tantísimos más.
La que recibió a visitantes Ilustres
como Albert Einstein, Federico
García Lorca, Juan Ramón Giménez,
Madre Teresa de Calcuta, José Ortega y
Gasset, Carlos Gardel, Jorge Luis Borges,
Theodore Roosevelt, Raúl Alfonsín, Lech
Wallesa, Paul Mac Cartney, Rolling Stones,
Bono, Ramone, entre muchísimos otros.
La que alguna vez se llamó Eva Perón;
en la que se casaron Perón y Evita;
en la que talló Balbín y estuvo preso
Yrigoyen cuando lo derrocaron.
La que tuvo sus páginas
negras como los fusilamientos
de 1956; donde más cerca
hubo secuestros, muertes y
desaparecidos, como la del
periodista y escritor Rodolfo Walsh;
la trágica Noche de los Lápices; o
antes el secuestro y asesinato del
periodista David Kraiselburd,
Director del histórico diario El Día.
La que, el dos de abril, coinciden
dos recuerdos muy fuertes,
cuando los jóvenes fueron a Malvinas
y muchos no regresaron; y la trágica
inundación de la desolación.
La que dio grandes músicos
a la argentina y al mundo como Los
Redondos, Virus, Estelares, Guasones
y tantos más.
La que se extendió hacia
el gran La Plata de una manera
desordenada en sus localidades
y barrios, con una coqueta zona
Norte, una popular zona Sur, con la
posibilidad de un aeropuerto, y una
productiva zona Oeste, con quintas
de verduras, frutas y flores, que conviven
con industrias.
La que hacia el Este tiene a sus
hermanas de Berisso y de Ensenada,
que fueron parte de La Plata hasta sus
autonomías; que luego está el
majestuoso Río de La Plata color león,
con su gran Puerto La Plata, que desde
la fundación aspira a la apertura al mundo.
La de instituciones de bien público,
templos de la diversas religiones y
teatros como el moderno Argentino y el
histórico Coliseo Podestá; respirando
cultura, fe y deportes en cada rincón,
actividades que se extienden a la periferia;
donde se encuentra una joya como la
República de los Niños
La de los empleados públicos y los
trabajadores privados; la de los
comerciantes; la que ha crecido
en hotelería y gastronomía, con un
perfil turístico más que atrayente.
La de vecinas y vecinos de los barrios
y localidades platenses anónimos
que en sus diferentes profesiones
y oficios le dan la vida diaria a La Plata.
La Ciudad distinta; que fue un sueño
hecho realidad.
Fotografía: En provincia.