Los dueños del Pecado original

Por Nancy B. Chinelli* –

Estamos atravesados por una etapa signada por la necesidad de creer. Creer que todo va a mejorar, que estamos en el camino correcto, que si todos nos esforzamos vamos a sacar la Argentina adelante.

Permitámonos, como San Agustín, tener una doble visión de la fe: sociedad política que aúna esfuerzos para un bien común, o una donde el pecado original siempre irrumpe quebrantando las relaciones sociales, las que se reducen a lazos de jerarquía y servidumbre. Monarquía como estado justo o con desviaciones que tienden al bien particular transformándose en estado corrupto que atenta contra el bien común. El derecho y la moral como eternos reguladores.

Podemos coincidir en que el Estado justo es el que vela por la superación de la pobreza y de las desigualdades, Estado de Bienestar o gobierno de las minorías. Ahora bien, un estado signado por desigualdad y pobreza ¿no sería expulsivo alejándose de la gente al no interpretar sus necesidades? ¿no necesitamos estados fuertes con lideres o partidos que generen pasión?

Pasión significa: arrebato, delirio, entusiasmo, vehemencia, entre otros, sin embargo asiduamente criticamos lo confrontativo y arrogante de algunos lideres, misma arrogancia con las que consiguieron el reconocimiento por crímenes de lesa humanidad, la anulación de las “leyes del perdón” -declarando inconstitucional el indulto a los militares-, la ley de “matrimonio igualitario”  e Igualdad de Género, endurecimiento de las penas por violencia de género, explotación sexual y trata de personas, castigo al trabajo infantil y regularización de las empleadas domésticas. Muchos derechos que parecen quedar en el olvido, mientras seguimos debatiendo cuanto tienen que ver en la inflación la especulación de los comerciantes.

1300% de suba de salarios, políticas de menos pobreza, más empleo y cobertura social de 94,3% ¿es gobierno clientelista? Aumento del 60% en la producción de soja -pasando a ser el motor de la economía- o triplicar las reservas ¿es populismo? Ser el país con mayor nivel de desendeudamiento y una quita del 60% del capital con la restructuración de la deuda ¿va en contra de los mercados? Ese mercado ilegal que duplica el valor del dólar ¿Cómo se llama?

Periodos de crisis económica, inflación y acuerdos con FMI, nos fueron atomizando, fragmentando cada vez más, pero lejos de irrumpir en las calles dejamos la batalla en el debate público, abriendo camino a una corriente liberal que con un 20% de votos estaría definiendo el próximo presidente. ¿Empleo precarizado, caída del poder adquisitivo o la escasez de respuestas de un peronismo debilitado favorecen los discursos de patear el tablero?

Somos testigos de una campaña permanente con una creciente polarización que va cambiando nuestros modos de identificación con lideres políticos, profundizando la grieta, pero no logramos ver que nos quieren enfrentados en un nosotros contra nosotros.

¿Gritos, furia, desprecio a la clase política (casta) es la solución? ¿Vamos a apoyar a quien vendiéndonos libertad defiende el proceso más nefasto de la argentina como lo fue la dictadura militar? ¿No hemos tenido suficiente? No traen propuestas nuevas, se remiten a las que nos dejaron empobrecidos, con altos niveles de pobreza y desocupación, además de endeudados y sometidos al imperialismo.

Reducir el Estado no es hacerlo eficiente sino despidos masivos. Reducir derechos laborales eliminando los sindicatos es atacar el salario y el nivel de empleo con la destrucción de miles de puestos de trabajo. Es meritocracia enmascarado de emprendedurismo, ese que prometió que todos íbamos a estar mejor. Es gradualismo y políticas de shock.

El fracaso no es la grieta, fracasamos todos si permitimos nos arranquen derechos políticos y sociales por los que hemos peleado, pierden las diversidades sexuales, las mujeres y su lucha, los trabajadores. Dejamos ganar la explotación y la miseria, el statu-quo de opresión y la impunidad de genocidas.

Entonces, de Izquierda a Derecha ¿Quién es el dueño del pecado original y la desviación?

Si queremos una Argentina por y para todos, entendiendo que el Estado es regulador de la vida social, debemos ir tras una democracia con libertad para actuar, que apele a la equidad y la protección de las minorías. comprometiéndonos con un proyecto político que anteponga el nosotros sobre cualquier dominación, eligiendo el lado correcto.

*Alumna de la materia “Liderazgos Políticos en América Latina” – Facultad de Periodismo – UNLP