El animal que puede regenerar sus patas, su cola y hasta partes de su cerebro: el increíble secreto del ajolote

Por Atenea Vecchio* –

Hay animales que parecen desafiar las reglas de la naturaleza. Uno de ellos es el ajolote, una pequeña salamandra mexicana que tiene una capacidad extraordinaria: puede regenerar partes de su cuerpo que perdió o que resultaron dañadas.

Si pierde una pata, puede volver a desarrollarla. Si sufre una lesión en la cola, puede reconstruirla. Incluso tiene la capacidad de reparar tejidos de la médula espinal y determinadas regiones del cerebro.

Pero lo más sorprendente es que no se trata simplemente de hacer crecer tejido nuevo. El ajolote consigue reconstruir estructuras complejas, con huesos, músculos, nervios y vasos sanguíneos, conservando su funcionalidad.

Una especie que conserva la juventud

Su nombre científico es Ambystoma mexicanum y es originario de México, especialmente de los antiguos sistemas lacustres de la región de Xochimilco.

Su aspecto también es particular: tiene una cabeza ancha, una expresión que parece una sonrisa permanente y unas branquias externas que sobresalen a ambos lados de la cabeza como pequeñas plumas.

Una de sus características más llamativas es que conserva durante toda su vida rasgos propios de su etapa juvenil. Este fenómeno se conoce como neotenia.

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¿Cómo consigue reconstruir su propio cuerpo?

Cuando pierde una extremidad, las células cercanas a la herida comienzan un proceso extraordinario. Se agrupan y forman una estructura denominada blastema, que contiene células capaces de dar origen a distintos tejidos.

A partir de allí, el organismo activa mecanismos biológicos que le permiten reconstruir exactamente la parte que falta.

En junio de 2025, una investigación publicada en la revista científica Nature Communications aportó nuevos conocimientos sobre este fenómeno. Los científicos identificaron cómo una enzima regula los niveles de ácido retinoico en la zona lesionada, una señal que ayuda a determinar qué parte de la extremidad debe regenerarse.

La investigación permitió comprender mejor cómo las células saben qué deben reconstruir y dónde hacerlo.

¿Podrían los seres humanos aprender de este animal?

Esta es una de las preguntas que más entusiasma a los investigadores.

Los seres humanos también contamos con genes y mecanismos biológicos relacionados con el crecimiento y la reparación de tejidos, pero nuestra capacidad regenerativa es mucho más limitada.

Por eso, los científicos estudian al ajolote para comprender cómo activar determinados procesos celulares y, eventualmente, desarrollar nuevas terapias para reparar tejidos dañados.

Todavía estamos lejos de conseguir que una persona pueda recuperar una extremidad perdida, pero cada descubrimiento acerca de este pequeño anfibio abre nuevas posibilidades para la medicina regenerativa.

Una paradoja de la naturaleza

A pesar de sus extraordinarias capacidades, el ajolote enfrenta una amenaza muy real: está considerado en peligro crítico de extinción en estado silvestre.

La contaminación, la urbanización y la transformación de su hábitat natural han reducido drásticamente sus poblaciones.

Así, uno de los animales con mayores capacidades de recuperación del planeta necesita hoy de la ayuda humana para sobrevivir.

Quizás la mayor curiosidad del ajolote no sea solamente que pueda reconstruir una pata o reparar parte de su cerebro, sino que un animal tan pequeño pueda guardar algunas de las respuestas que la ciencia lleva décadas buscando.

*Colaboración para En Provincia.

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Imágenes: IA