La nueva jerarquía de las cinco W

Profesor Por Dr. Luis Sujatovich* 

Durante buena parte del siglo XX, la noticia se organizó a partir de un conjunto de reglas relativamente estables. Los factores de noticiabilidad permitían responder una pregunta central: ¿por qué un acontecimiento merece convertirse en noticia? La actualidad, el conflicto, la proximidad o la relevancia social justificaban su publicación. Las cinco preguntas clásicas del periodismo organizaban el relato y ayudaban a comprender los acontecimientos.

Ese esquema no desapareció, pero dejó de ser suficiente. En los entornos digitales, la relevancia ya no alcanza por sí sola. Para lograr circular, una información también necesita captar la atención de los usuarios. La competencia ya no ocurre solamente entre noticias, sino con videos, publicaciones personales, memes y cualquier otro contenido. Todos disputan el tiempo de los usuarios.

La noticia en la economía de la atención

En ese nuevo escenario, las cinco W permanecen, aunque ya no poseen el mismo valor. El qué y el quién se volvieron decisivos porque permiten identificar rápidamente un hecho y a sus protagonistas. El por qué y el cómo, en cambio, suelen quedar relegados. Explicar requiere tiempo; captar atención exige inmediatez. La comprensión dejó de ser el punto de partida para convertirse en una posibilidad reservada a quienes deciden permanecer.

La transformación no afecta únicamente la estructura de la noticia. También modifica la manera de contarla. La emoción siempre formó parte del discurso periodístico, pero hoy cumple una función diferente. Los sistemas de recomendación de las plataformas favorecen aquellos contenidos con mayor probabilidad de generar interacción. La emoción deja así de ser una consecuencia posible de la noticia para convertirse en una condición de su circulación.

La ilusión del presente permanente

La experiencia del tiempo también cambió. En la navegación digital conviven acontecimientos producidos en lugares muy diferentes dentro de una misma secuencia de consumo. Todo parece suceder ahora. El contexto pierde espesor y el presente reduce el espacio disponible para los antecedentes, las causas y las consecuencias.

Narrar la actualidad ya no alcanza. La tarea del periodismo consiste en devolver profundidad a hechos que circulan cada vez más descontextualizados. Informar ya no significa solamente transmitir novedades, sino reconstruir las relaciones que permiten comprenderlas.

Tensionar el algoritmo

Cada época redefine el oficio periodístico. La nuestra lo hace en un entorno donde buena parte de la circulación de la información está mediada por sistemas de recomendación algorítmica. Esos sistemas identifican regularidades en los comportamientos de los usuarios y favorecen la visibilidad de los contenidos con mayor probabilidad de generar interacción. Pero no distinguen entre lo relevante y lo simplemente atractivo. Esa diferencia continúa dependiendo del criterio humano.

Tensionar el algoritmo no significa ignorarlo ni combatirlo. Significa introducir criterio allí donde solo existen métricas. Recuperar antecedentes cuando todo parece empezar de nuevo. Relacionar hechos que aparecen aislados. Jerarquizar aquello que todavía no es tendencia. Mientras los algoritmos ordenan buena parte de aquello que vemos, el periodismo sigue teniendo la responsabilidad de organizar los acontecimientos para hacerlos comprensibles. Allí reside, hoy, la medida de su relevancia.

*Docente e investigador – Colaboración para En Provincia.

Imagen: IA Gemini.