Por Elvira Yorio* –
Entre los escritores es bastante frecuente que en sus obras reflejen los ámbitos donde nacieron, mostrando una fuerte identificación con el origen. Faulkner y su profunda raigambre en Mississipi y el sur de los Estados Unidos, imprimió una particular característica a sus relatos. Rulfo ofreció en sus cuentos descarnadas pinturas de México, su gente, su paisaje, su historia y su arquitectura, en la voz inconfundible de personajes autóctonos. Joyce, vivió fuera de su Irlanda natal durante mucho tiempo, pese a ello Dublín tuvo una sólida presencia en sus escritos, fue un personaje en sí misma. La describió físicamente y también a través de la idiosincrasia de los nativos y de escenas de la vida cotidiana. Así se podría continuar citando a muchos autores…
Noruega, ese país asociado a fantásticas leyendas plagadas de dioses, magia y mitología, posee también una conformación física singular: la mayor parte de su territorio es montañoso, en tanto sus costas dibujan fiordos de paredes escarpadas, e insólitas cascadas que buscan el mar. Existen miles de islas, glaciares y lagos. Como si ello fuera poco, su proximidad con el polo norte provoca un fenómeno muy peculiar, el sol de medianoche brillando buena parte del año, y en contraposición, prolongados períodos de completa oscuridad. La aurora boreal es un espectáculo bellísimo y extraño a la vez. Luces de distintos colores, que al comienzo parecen débiles resplandores, se van intensificando semejando olas moviéndose en el firmamento. Todo eso contribuye a explicar la rica imaginación y proteica expresión de sus artistas. Viene a mi memoria un músico, Edvard Grieg, que imbuido seguramente de imágenes que la naturaleza le brindaba, las describió como nadie. Y, a pedido de su compatriota, el gran dramaturgo Henrik Ibsen, creó una maravillosa composición para “Peer Gynt”, extraordinario aporte a la identidad noruega, que se difundiría como uno de los íconos musicales de ese país. Desde 1876, fecha de su estreno, se ha representado con frecuencia en los principales teatros del mundo (entre ellos nuestro Teatro Colón).
Ibsen, (1828-1906), además de esa pieza picaresca a la cual Grieg musicalizara, es el autor de famosas obras como “Casa de Muñecas”, con la cual pasó a ser considerado como un precursor del movimiento feminista, y suscitó las críticas de la sociedad machista y tradicionalista de entonces. “Hedda Gabler”, “Espectros”,” El enemigo del pueblo”, son otras vivas manifestaciones de su disconformidad con los prejuicios y falsa moral imperantes. Se lo considera como unos de los creadores del realismo y padre de la moderna dramaturgia. Su prosa despojada y directa, ejerció decisiva influencia sobre muchos escritores, como James Joyce, Thomas S.Eliot, Chejov, Tennesee Williams, Sartre, y otros. Está claro que, ante ese escenario indómito, se intensifica la pequeñez humana y se fortalece su resistencia, aunque juegue también la impotencia para superar las sombras, o la obligada aceptación de un sol implacable que exalta virtudes y desnuda defectos.
Otro grandioso exponente de las letras noruegas fue Knut Hamsun (1859-1952) que obtuvo el Nobel de literatura en 1920. Describe magistralmente la lucha interior del ser humano, desde una perspectiva marcadamente individualista. Pero, a esta descripción psicológica, agrega la que surge de su estrecha relación, casi simbiótica, con la naturaleza. Esto se revela en ”Hambre” una novela en gran parte biográfica, que data de 1888 y sin embargo conserva indiscutida actualidad. La soledad de un joven que pretende ser escritor, y la precariedad material en permanente tensión, marcan el paso previo a la enajenación de los sentidos. Nada le resulta fácil en el camino emprendido. La lucha no solo se desarrolla contra un medio hostil, sino en el complejo terreno de su propia interioridad. Otro tanto puede afirmarse de “Pan” (1898), con un desarrollo argumental simple, en el que pesan más acciones y reacciones psicológicas, que las peripecias que pueden constituir una aventura. Allí las emociones son extremas. En medio de esas magnitudes inabarcables, los seres humanos deben limitar o delimitar sus espacios propios y templar la personalidad, a costa de los más valiosos sentimientos. Esto queda exteriorizado en varios pasajes de esa inquietante novela, como la escena en la que muere el perro del protagonista, que permaneció por décadas en mi memoria. El título evoca a Pan, el dios griego, rústico, protector de la naturaleza y de la fertilidad, que también representa la dualidad del espíritu y el instinto salvaje, donde se mezclan la lujuria y ese miedo desmedido que por algo llaman “pánico”. Están escritas con una prosa y estilo de gran originalidad que, en su época, impactaron a Thomas Mann, Ernest Hemingway, Kafka, Singer, Enquist, Camus…e influyeron en sus obras. Estas novelas han sido consideradas por la crítica especializada como precursoras del modernismo y aún más, como verdaderas exposiciones que incidirían en el posterior desenvolvimiento del existencialismo. Otras obras notables son: “Misterios”, “La tierra crece”, “El último capítulo” etc. Para aquéllos que se interesan en la formación y caracteres de la cultura noruega, es muy ilustrativa la lectura de su ensayo “La cultura noruega” (1918). Define con acertados trazos la identidad cultural de su país. El estrecho vínculo con la naturaleza, el respaldo que implicó la literatura a través del tiempo en la formación de la idiosincrasia nacional, y su directa crítica a la modernidad, a la cual atribuye una influencia negativa respecto del necesario mantenimiento de la tradición.
Sigrid Undset (1882-1949) gran escritora, autora de novelas y relatos cortos, alcanzó notoriedad con una trilogía “Kristin Lavransdatter” publicada entre 1920 y 1922. Le otorgaron en 1928 el Nobel, y fue la primera mujer que presidió a Sociedad de Escritores de Noruega. Su oposición al régimen nazi, le valió persecución y exilio durante varios años. Fue aguerrida defensora de los derechos de la mujer. Su escritura tuvo un definido sesgo histórico, en especial referida a la época medieval.
Jostein Gaarder, es un escritor que dedicó gran parte de su vida a la docencia, como profesor de Filosofía. Su primera incursión en la literatura sería un libro de relatos breves, de aventuras, con príncipes, y reinos de fantasía, dedicados a niños. Años después publica la novela “El misterio del solitario”, con muy buena acogida de la crítica y el público que obtuvo importantes galardones. Más éxito aún tuvo la novela “El mundo de Sofía”, un verdadero suceso editorial, traducida a más de cuarenta idiomas y multipremiada. Libros concebidos para niños y adolescentes, que terminaron captando la atención de los adultos, porque desarrollan historias en apariencia simples, pero con un profundo contenido existencial. Además, es un texto que opera como introducción a la filosofía, para quienes no han tenido contacto con esa disciplina. Y lo más importante, es que posibilita el acceso a esos conocimientos de modo ágil y ameno. Otro libro pleno de originalidad es “Vita Brevis”, una apasionante reinterpretación de la vida de San Agustín. Quien haya leído las “Confesiones” de este hombre tan especial (escritas en el siglo V), aceptará la posibilidad que plantea Gaarder a través de sus reflexiones filosóficas.
Para quienes prefieran un género bastante inusual, tal vez les interese leer a Jo Nesbo (1960), prolijo cultor de la “novela negra”. Este escritor multifacético creó un personaje, protagonista de una serie, que es un detective de policía con confusos antecedentes, pero que resuelve los más intrincados misterios. Más de una docena de novelas, entre las que se encuentran los siguientes títulos: “El murciélago”, “Cucarachas”, “Petirrojo”, “Eclipse”, “El leopardo”, etc. Pero además le dio otra vuelta de tuerca a Macbeth, y recreó el drama shakespearano. Transformó a Lady Macbeth en un ser aún más perverso y retorcido que aquél de la versión original. La historia posee una alta dosis de violencia. En realidad, en toda la obra de Nesbo campea a violencia. La física, con su carga brutal, y también la violencia psicológica, tal vez más deletérea e insanable. Más allá de la temática propia de la novela policial, habitualmente también desliza críticas acerbas sobre política y corrupción, deteniéndose en la observación del lado oscuro de la sociedad. Es un autor best seller y sus obras se venden por millones, traducidas a muchos idiomas.
Otro escritor noruego que se menciona frecuentemente en los últimos tiempos, es Jon Fosse (1959), cuya dramaturgia ha insuflado un aire nuevo al teatro universal. También escribe poesía y prosa con un criterio innovador que rescatan sus críticos, y que posiblemente fuera decisivo a la hora del otorgamiento del Nobel en el 2023. Algunas de sus novelas traducidas al español son: “Trilogía”, “Mañana y tarde”, “Septolgía”,” El otro nombre”, “Hermana” … Tiene una gran atracción por el arte. Escribió sobre el pintor Asle y su vida de aislamiento en un fiordo. También le dedicó una novela al pintor Lars Hertervig.
A lo largo del tiempo, Noruega ha sido pródiga en significativos aportes a la literatura universal. Los diferentes autores han abordado con solvencia, temas de interés imperecedero, sobre los grandes interrogantes que han acuciado a la humanidad en todo momento. Por eso siempre mantienen su actualidad y permiten nuevas lecturas.

*Colaboración para En Provincia.
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