Un hotel, un cuadro misterioso y cuatro generaciones: la historia de un hogar llamado Turingia

En pleno corazón de Miramar, un antiguo cuadro escrito en alemán guarda el testimonio de una huida forzada por la guerra y de un viaje sin retorno hacia la Argentina. Ese objeto, que acompañó a una familia de inmigrantes desde sus orígenes, se convirtió en símbolo de arraigo y memoria dentro del Hotel Turingia, inaugurado en 1957 y aún en funcionamiento.

El establecimiento fue fundado por una familia de inmigrantes y sostenido a lo largo de generaciones. Su construcción se realizó en distintas etapas hasta alcanzar, en 1964, la estructura que conserva en la actualidad. Desde entonces, el hotel fue testigo del crecimiento de Miramar como destino turístico y del paso de numerosas familias que regresaron año tras año, atraídas por la atención personalizada y el clima hogareño.

La tercera generación, encabezada por Alejandro Dos Reis Rosa, continúa al frente del proyecto. “El hotel no es solo un trabajo para nosotros. Es parte de nuestra historia familiar, de nuestros recuerdos y de nuestra identidad”, señala.

El cuadro que permanece en el salón del fondo desde 1957 concentra gran parte de esa memoria. El bisabuelo de Alejandro, Ludwig Ernst Hammer, ingeniero en puentes oriundo de Eisenach, Alemania, recibió la pieza como obsequio de despedida al emigrar hacia la Argentina tras la Primera Guerra Mundial. La familia se estableció primero en Rosario y luego en la costa atlántica, donde participó en obras emblemáticas de Mar del Plata antes de radicarse definitivamente en Miramar.

El texto del cuadro, escrito en un dialecto alemán antiguo, fue traducido recientemente y resume el espíritu del lugar: “Toda persona necesita un lugar, aunque sea pequeño, del que pueda decir: mirá, acá, esto es mío. Aquí vivo, aquí amo, aquí descanso. Este es mi hogar. Aquí estoy en casa.”

Ese mensaje, que pronto será exhibido junto a su traducción, refleja la identidad del Hotel Turingia. Más de medio siglo después de su apertura, el establecimiento mantiene su propuesta de calidad y cercanía, abierto todo el año y con servicios renovados.

Fuente: Cristela Cicaré