Por Eduardo Binaghi* –
Sabido es que desde Sudáfrica 2010 vine criticándote, fundamentando mi opinión por haber relegado a otros jugadores, pisándolos con los dos botines para evitar su crecimiento individual, forzándolos a jugar en equipo, pero ahora lo entendí, luego de masticarlo mucho, mucho.
Pasó el Diego, pasó Sabella, pasaron otros DT y vos, como la hormiguita fuiste llevando cada vez más alto el hormiguero, luchando ante las frustradas esperanzas, hasta que se ganó la Copa América y luego en Qatar la tercera tan soñada en 2026.
Pero no te quiero, porque ante tanto sol se opaca el resto, y como seguramente este, el sexto, sea tu último paso por los Mundiales, deberías aconsejar o buscar al jugador que quiera o pueda reemplazarte, tarea difícil y palabra que suena difícil rara, ante los oídos de todos los hinchas, incluso los míos, pero se torna necesario.
La preocupación está en que no hay quien pueda hacer frotar la varita que Dios te dio en las gambas, o en esa bajada de cabeza que encara como un toro enfurecido a las defensas de cualquier equipo que se te ponga por delante, ya lo demostraste este año con cinco goles en dos partidos, y el segundo gol que le convertiste a los austríacos, no te digo que iguala o se le parece al Gol del Siglo del Diego de hace 40 años, pero se acerca bastante.
Por eso digo que no te quiero, porque seguramente cuando me tapaste la boca en el 2022, con la tercera estrella que TODOS salimos a festejar multitudinariamente, aprendí que a las palabras siempre se las lleva el viento y las devuelve con hechos.
Seguramente, la despedida será en este Mundial raro, con tantas sedes, con tantos equipos y vendrás con el honor de haber cumplido tu meta, seguirás seguramente jugando en Miami, y disfrutarás de la familia.
Pero te vas, el tiempo llegó, aunque no lo quieran ver, y dejarás en el bronce todos los logros desde que tocaste la número 5…
¡Vamos campeón, que nos espera la cuarta!
*Periodista y Conductor de Tres Arroyos – Colaboración para En Provincia.