La Luna que se aleja

Cada año, la Luna se despide de la Tierra: se aleja unos 3,8 centímetros. Parece nada, pero en la escala cósmica es un movimiento constante que reescribe lentamente nuestro calendario natural.

La causa está en las mareas: el vaivén oceánico, adelantado por la rotación terrestre, empuja a la Luna hacia afuera mientras la Tierra pierde un poco de su energía de giro. Así, los días se alargan —unos 2 milisegundos por siglo— y los eclipses totales, dentro de millones de años, dejarán de existir.

Hace 70 millones de años, un día duraba 23,5 horas. Y si retrocedemos 1.400 millones de años, apenas 18 horas: la Luna estaba tan cerca que dominaba el cielo como un farol desmesurado. Hoy, a 384.400 km, sigue marcando nuestro tiempo, aunque cada vez más distante.

Imagen: IA.