La historia de Gladys West, la mujer que nos dio el GPS

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Por Aylin Mariani* –

Gladys West falleció el 21 de enero de 2026, a los 95 años, dejando tras de sí un legado que cambió la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo. Su nombre quizá no fue tan conocido como el de otros pioneros tecnológicos, pero su trabajo matemático y científico fue decisivo para el desarrollo del Sistema de Posicionamiento Global (GPS), esa herramienta que hoy utilizamos para viajar, comunicarnos y hasta salvar vidas.

Nacida en 1930 en Virginia, Estados Unidos, West creció en un contexto de segregación racial y limitaciones sociales para las mujeres afroamericanas. A pesar de ello, logró estudiar Matemáticas en el Virginia State College y más tarde obtener un doctorado. Su ingreso en 1956 al Naval Surface Warfare Center Dahlgren Division marcó el inicio de una carrera que desafió prejuicios y abrió caminos.

Allí, West trabajó en el cálculo preciso de la forma de la Tierra, tarea que requería modelos matemáticos complejos y el uso de supercomputadoras. Su investigación permitió corregir las variaciones del geoide terrestre y sentó las bases para que los satélites pudieran determinar posiciones con exactitud. Sin esos cálculos, el GPS no habría alcanzado la precisión que hoy lo convierte en una herramienta indispensable.

Durante décadas, su nombre permaneció en segundo plano. El reconocimiento llegó recién en los últimos años, cuando se difundió su historia y se la comenzó a llamar la “madre del GPS”. En 2018 fue incorporada al Salón de la Fama de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y desde entonces su figura empezó a ocupar el lugar que merecía en la historia de la ciencia y la tecnología.

El aporte de Gladys West no fue solo técnico. Su vida es también un ejemplo de superación personal y de lucha contra las barreras de género y raza en un campo dominado por hombres. En tiempos en que pocas mujeres afroamericanas podían acceder a carreras científicas, ella demostró que el talento y la perseverancia podían abrir puertas y transformar el mundo.

El GPS que hoy guía automóviles, aviones y barcos, que permite localizar personas en emergencias y que incluso se utiliza en aplicaciones médicas y agrícolas, tiene en su origen el trabajo silencioso de West. Cada vez que un teléfono nos indica cómo llegar a destino, estamos usando el fruto de su esfuerzo y visión.

Su fallecimiento marca el cierre de una vida dedicada al conocimiento y al servicio. Pero su legado permanece vivo en cada dispositivo que nos orienta, en cada rescate que se logra gracias a la geolocalización, en cada viaje que se hace más seguro. Gladys West nos enseñó que la ciencia puede ser una herramienta de libertad y que el trabajo de una persona puede cambiar la historia.

Recordarla es también reconocer que detrás de las grandes innovaciones hay historias humanas de esfuerzo, sacrificio y compromiso. Gladys West fue una pionera que, desde el silencio de los cálculos matemáticos, dio voz a una tecnología que hoy habla en todos los rincones del planeta.

*Colaboración para En Provincia

Fotografía: https://pixabay.com