En 2021 comenzó la carrera de Kinesiología y Fisiatría y en febrero de este año obtuvo su título. Tiene una atrofia en el nervio óptico de ambos ojos que reduce considerablemente su visión. Durante su formación, encontró en el tacto, la escucha, la organización y el acompañamiento académico las herramientas para atravesar las instancias prácticas y convertirse en profesional. Hoy trabaja en un centro de rehabilitación de Gonnet y proyecta abrir su propio espacio.
Gastón Scaglia siempre tuvo interés por el cuerpo humano. La biología, la medicina y la preparación física eran algunas de las áreas que despertaban su curiosidad. En 2021 decidió reunir esos intereses en una carrera y comenzó a estudiar Kinesiología y Fisiatría. Cuatro años después, en febrero de este año, obtuvo su título universitario.
Su recorrido tuvo una particularidad que atravesó buena parte de su experiencia como estudiante: Gastón tiene una atrofia en el nervio óptico de ambos ojos y su visión se encuentra reducida. Lo que para otros estudiantes podía resolverse mirando una presentación, leyendo una anotación en el pizarrón o siguiendo un gesto del docente, para él requería otras estrategias.
“Básicamente, las cosas que están muy lejos o son muy chicas no las puedo ver. Las letras y los objetos los veo muy borrosos o directamente no los distingo. Por ello, algunos gestos con la cara o los ojos son imperceptibles para mí”, explica.
Al comienzo, incluso le costaba hablar de esa situación con sus profesores. “No quería ninguna diferenciación ni trato especial”, recuerda. Con el tiempo, sin embargo, encontró una manera de transitar la carrera sin que su disminución visual se convirtiera en un límite para su formación.

Aprender de otra manera
Después de su primer año, atravesado por la semipresencialidad que dejaron las secuelas de la pandemia de covid-19, Gastón terminó de confirmar que había elegido el camino que quería seguir.
“Siempre me gustó mucho aprender sobre el cuerpo humano pero, además de eso, me encontré con una carrera que es linda, muy humana y te da la posibilidad de acompañar, rehabilitar y solucionarle problemas a las personas”, cuenta.
La formación en Kinesiología y Fisiatría tiene un fuerte componente práctico. Aprender una maniobra no consiste solamente en observar: también implica conocer el movimiento, los apoyos, los agarres y la respuesta del cuerpo.
Y allí Gastón encontró uno de sus principales aliados: el tacto.
“Me manejo mucho con la palpación, se me da bastante bien”, señala. Durante las prácticas, muchas veces se ofrecía como paciente para que los docentes realizaran las técnicas sobre él. De esa manera podía registrar a través del contacto cómo debía ser cada procedimiento, dónde estaban los apoyos y cómo se realizaban los agarres.
También practicaba las maniobras con sus compañeros, una instancia que se convirtió en una parte fundamental de su aprendizaje.
En otras situaciones debió desarrollar estrategias diferentes. Como no podía distinguir con claridad las presentaciones de PowerPoint o las anotaciones del pizarrón, se acostumbró a escuchar atentamente las clases y a conversar con los docentes después de cada encuentro. También solicitaba los materiales en formato digital para poder procesarlos mediante programas que le permitieran acceder al contenido y estudiar.
En ese camino, el acompañamiento del Departamento de Orientación Educativa (DOE) y del sistema de tutorías de la universidad fue otro elemento importante. Desde esos espacios se pusieron a disposición para acompañarlo ante las dificultades que pudieran aparecer durante la carrera.
Más que una única solución, Gastón construyó así un conjunto de herramientas para estudiar, practicar y formarse como kinesiólogo.
Una profesión que también es acompañar
Hoy, aquella formación ya forma parte de su vida profesional. Gastón trabaja en un centro de rehabilitación de Gonnet, donde atiende principalmente a adultos mayores con distintas patologías neurológicas, entre ellas párkinson, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y accidentes cerebrovasculares (ACV).
Su experiencia como estudiante también atraviesa su manera de entender la profesión. Si algo descubrió durante estos años es que la kinesiología no se reduce a conocer técnicas: también implica escuchar, observar, acompañar procesos y encontrar la mejor manera de ayudar a cada paciente.
Su próximo objetivo es seguir aprendiendo. Busca posgrados para profundizar su formación, se mantiene informado sobre las novedades de la disciplina y explora nuevas técnicas que puedan mejorar su trabajo cotidiano.
Pero también tiene una meta a más largo plazo.
“Me gustaría tener mi espacio propio y, obviamente, ofrecer una atención de calidad”, proyecta.
Gastón ya recorrió el camino que lo llevó hasta el título. Ahora comienza otra etapa: la de construir, desde su profesión, el espacio que imagina para acompañar a otros en sus propios procesos de rehabilitación.

Fuente: Prensa UCALP.