La puesta en valor de una aeronave de la flota oficial bonaerense abrió cuestionamientos por el gasto. Pero detrás de la discusión aparece otra pregunta: ¿qué significa para el Estado recuperar un recurso que permanecía fuera de servicio?
La decisión de poner nuevamente en valor un avión Cessna Citation perteneciente a la flota oficial de la Provincia de Buenos Aires volvió a poner en discusión el uso y el costo de las aeronaves estatales.
La noticia fue abordada en las últimas horas desde una mirada crítica, con el foco puesto en la inversión destinada a recuperar una aeronave utilizada por la Gobernación. Sin embargo, detrás de esa polémica existe otra dimensión que también merece ser analizada: el valor de recuperar un bien del Estado que, sin mantenimiento ni inversión, corre el riesgo de convertirse simplemente en patrimonio abandonado.
Un avión no es un automóvil que puede permanecer durante años detenido y volver a funcionar con una simple puesta en marcha. La recuperación de una aeronave que perdió sus condiciones de aeronavegabilidad requiere controles, inspecciones, mantenimiento especializado y la intervención de talleres habilitados.
Por eso, poner nuevamente en condiciones operativas una aeronave no significa solamente reparar una máquina. Significa recuperar capacidad logística y operativa para el Estado bonaerense.
Recuperar antes que abandonar
La Provincia cuenta con una estructura específica destinada a la administración y mantenimiento de su flota aérea. La Dirección Provincial de Aeronavegación Oficial y Planificación Aeroportuaria tiene entre sus funciones supervisar el estado técnico de las aeronaves, administrar repuestos y componentes y garantizar el cumplimiento de las condiciones necesarias para mantener su aeronavegabilidad.
En ese contexto, la discusión sobre el Cessna Citation puede plantearse desde otra perspectiva.
¿Qué resulta más conveniente para el Estado: invertir para recuperar una aeronave propia o permitir que un activo de alto valor continúe deteriorándose hasta perder definitivamente su utilidad?
La falta de mantenimiento no es gratuita. Por el contrario, cuanto más tiempo permanece una aeronave sin recibir los trabajos necesarios, más compleja y costosa puede resultar su eventual recuperación.
Por eso, la puesta en valor puede ser entendida también como una decisión de preservación del patrimonio público.
Una herramienta que vuelve a estar disponible
La recuperación de una aeronave oficial no implica reducir su importancia exclusivamente al traslado de funcionarios.
Contar con una flota aérea propia significa disponer de herramientas para responder a diferentes necesidades del Estado: traslados institucionales, misiones especiales, tareas logísticas y operativos que requieren rapidez y capacidad de desplazamiento.
En una provincia con la extensión territorial de Buenos Aires, la posibilidad de trasladarse rápidamente entre distintos puntos del territorio puede representar una ventaja operativa significativa. Y la experiencia bonaerense demuestra, además, la importancia que puede tener la infraestructura aérea estatal en situaciones críticas.
Los aviones que pueden ayudar a salvar vidas
La Provincia de Buenos Aires ya cuenta con antecedentes concretos en la utilización de su flota aérea para misiones sanitarias. Aeronaves especialmente preparadas fueron recuperadas y utilizadas para operativos de procuración y traslado de órganos, derivaciones de pacientes críticos y emergencias sanitarias.
La flota sanitaria bonaerense realiza decenas de traslados aéreos. Los aviones y helicópteros fueron utilizados en operativos de donación de órganos, emergencias y derivaciones de pacientes, incluidos recién nacidos y personas que requerían atención inmediata. La velocidad, en esos casos, puede ser determinante.
Un órgano debe llegar a destino dentro de tiempos muy precisos. Un paciente crítico puede necesitar una derivación urgente a un centro de mayor complejidad. Y en una provincia de las dimensiones de Buenos Aires, la disponibilidad de recursos aéreos puede convertirse en una herramienta fundamental.
El propio Estado bonaerense destacó en distintas oportunidades que recuperar aeronaves para estos operativos permitió volver a contar con recursos que habían permanecido paralizados.
Una discusión que va más allá de un avión
El debate sobre la puesta en valor del Cessna Citation, entonces, puede tener más de una lectura. Es legítimo discutir cuánto cuesta una reparación, cómo se realizan las contrataciones y cuál será el uso de los recursos públicos. El control sobre el gasto del Estado es necesario.
Pero también resulta necesario preguntarse qué ocurre cuando el Estado deja deteriorar los bienes que ya posee. Una aeronave fuera de servicio no genera capacidad operativa. Un avión abandonado no puede cumplir ninguna misión. Y recuperar un recurso existente puede ser, en determinadas circunstancias, más razonable que resignarse a perder definitivamente una herramienta que pertenece a todos los bonaerenses.
La Provincia tiene una extensa historia de utilización de aeronaves para funciones oficiales, logísticas y de emergencia. La recuperación de la flota sanitaria en los últimos años mostró, además, que volver a poner en funcionamiento un recurso aéreo puede tener consecuencias que van mucho más allá de cualquier discusión administrativa: en algunos casos, puede significar llegar a tiempo.
La puesta en valor del Cessna abre, entonces, una discusión necesaria. No se trata solamente de cuánto cuesta recuperar un avión. También hay que preguntarse ¿cuánto cuesta dejar que un recurso del Estado se deteriore hasta convertirse en chatarra?
Fotografía: En Provincia.