La investigación pone el foco en un punto central: mientras la inteligencia artificial se incorpora silenciosamente a la vida cotidiana, la mayoría de las personas ni siquiera reconoce que la utiliza. La IA, integrada hoy en celulares, GPS, plataformas y servicios en línea, opera de manera invisible, profundizando asimetrías y ampliando la brecha entre quienes pueden comprender y decidir su uso, y quienes solamente la consumen.
Solo el 4% produce contenido
El trabajo empírico del CICEOP muestra que la apropiación de las redes sociales es extremadamente baja. Los relevamientos realizado m muestra que la proporción de personas que usan las redes para producir contenido, expresar posturas o intervenir públicamente se mantiene en torno al 4%. Es decir, apenas una minoría utiliza las plataformas como espacio de participación política o social.
Los resultados, obtenidos a partir de encuestas y grupos focales, muestran un panorama claro: la ciudadanía usa y consume tecnología de modos pasivos, sin apropiársela como herramienta de participación, empoderamiento o intervención en el espacio público.
La mayoría se concentra en prácticas instrumentales: “compartir información”, “trabajar o estudiar” y, especialmente durante la pandemia, “comunicarse con familiares y amigos”. La recepción pasiva (informarse, ver contenido, seguir a otros) también se mantiene estable entre el 14% y el 18%. Pero la apropiación, entendida como integración creativa, crítica y con potencial de transformación social, está casi ausente.
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Un espacio público digital sin contrapoder
Según el análisis del CICEOP, la ciudadanía platense no ha logrado convertir las herramientas digitales en contrapoder, tal como plantean teorías clásicas de opinión pública y comunicación política. No se observan procesos significativos de elaboración de contenido propio, iniciativas colaborativas o articulación de demandas a través de plataformas.
Respecto de la mirada que tiene la ciudadanía sobre las redes sociales, los autores de la investigación explican que “lo que vemos es mucho de uso para la queja individual ante un problema de artículos de consumo, por ejemplo, o de servicios; pero no una apropiación tal que permita establecer contrapoderes o equilibrar las condiciones de poder actual. Las personas ni siquiera han podido apropiarse de las RRSS para lograr un acercamiento a los partidos políticos o líderes, esa interacción sigue estando mediada por los medios de comunicación tradicionales.“ No parece ser un panorama local: “en nuestros estudios de campo y las investigaciones que se desarrollan en otros lugares no evidencian apropiación de las redes sociales por parte de la opinión pública; los estudios demuestran que unas pocas personas son las responsables de las interacciones que tienen impacto en RRSS, y esas personas son influencers políticos, personas reconocidas del deporte, del espectáculo, de la música.”
La investigación destaca que esta ausencia no responde a un “fracaso individual”, sino a una combinación de desigualdades estructurales, limitaciones de acceso, falta de formación digital y —sobre todo— al funcionamiento mismo de las plataformas, que moldean la sociabilidad según lógicas algorítmicas opacas.
Brechas etarias y educativas
Los resultados locales también muestran quiénes participan —y quiénes quedan fuera— de esta dimensión creativa del ecosistema digital. Dos factores se revelan como indicadores de participación: la edad y el nivel educativo. Los datos recabados por los investigadores muestran que:
- A partir de los 63 años, la producción de contenido cae a cero.
- Entre los 41 y 54 años, también es mínima (0–1%).
- La mayor producción (8%) se concentra entre 23 y 33 años.
- Estudiantes, personas con estudios universitarios y quienes están insertos en el sistema educativo son quienes más producen contenido.
- Personas sin estudios o solo con escuela primaria casi no aparecen como productoras de contenido.
Sobre la evolución del uso, el grupo de investigación describe que “a medida que pasan los años las personas mayores usan más las redes sociales; en nuestros registros tenemos que 8 de cada 10 personas usan redes sociales, no significa que esas otras personas no tengan teléfono celular, lo que señalamos a partir de encuestas y grupos focales es que no toda la ciudadanía posee X (exTwitter), Instagram, Tik Tok, YouTube o Facebook. Podemos agregar que WhatsApp es la red más usada en Argentina, más de 9 de cada 10 personas la tienen, pero es una red de vínculo social, familiar, interpersonal; no vamos a encontrar empoderamiento”. El empoderamiento ocurre cuando hay diálogo social en el espacio público político o digital; es el caso de X, una red social donde abunda la discusión entre políticos, pero que no ha sido apropiado por el común de la ciudadanía.
El estudio no se restringe al partido de La Plata. Durante 2025, los investigadores realizaron 335 encuestas en la localidad de Brandsen. Sobre los resultados preliminares de este sondeo, González expresa “vemos con preocupación que mientras los diferentes registros de prácticas en redes sociales se modifican, la apropiación se mantiene invariable, siendo aún menor en localidades más chicas como Brandsen.”
IA sin conciencia de uso
Los investigadores subrayan un fenómeno clave para el debate público: aunque la IA atraviesa cada aspecto de la vida digital, la mayoría de la población desconoce que la utiliza diariamente. Esa falta de conciencia dificulta la construcción de competencias críticas: si no sabemos que algo opera, no podemos preguntarnos cómo, para qué y a favor de quién.
La investigación sostiene que, sin formación en ciudadanía digital —instrumental y fundamental— la IA quedará relegada a un uso meramente operativo.
De hecho, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó recientemente el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, que monitorea el avance de la IA en 19 países de América Latina y el Caribe, contemplando tres dimensiones: Factores habilitantes (infraestructura, datos, talento humano), Investigación, desarrollo y adopción y Gobernanza (marcos institucionales y regulatorios). “La Argentina ocupa el 6º puesto, pero con un retroceso respecto a ediciones anteriores: mejoró en infraestructura y disponibilidad de datos, aunque cayó en investigación y formación de nuevos talentos especializados.”, comentaron desde el CICEOP.
Un llamado a políticas públicas
En un contexto mundial donde la ONU impulsa gobernanzas globales sobre IA, datos y derechos digitales, el estudio advierte que Argentina no adhirió al Pacto Digital Global. El equipo de investigación es contundente: “Es un retroceso. Sobre todo, porque una de las cuestiones más interesantes del Pacto Digital es la coordinación de acciones/recomendaciones vinculadas a los marcos regulatorios, a la protección de la información y al cuidado de la ciudadanía. Esta decisión, nos permite interpretar que el presidente Javier Milei no se encuentra interesado en la protección ni en garantizar los derechos ciudadanos, el acceso equitativo y la reducción de brechas digitales. También deja rezagado al país al depender de reglas comunes o marcos regulatorios sin capacidad de incidir atendiendo las características de la población argentina.”
Para los integrantes del CICEOP esta ausencia de políticas claras se traduce directamente en el territorio: sin regulaciones ni estrategias educativas, la ciudadanía queda en desventaja frente al poder concentrado de las plataformas.
Los expertos finalizan con una advertencia contundente: sin apropiación crítica, la IA y las tecnologías digitales no fortalecerán la democracia, sino que consolidarán nuevas formas de dominación basadas en el entretenimiento, la vigilancia y la concentración de datos en manos de grandes corporaciones.
El mensaje para el ámbito de la comunicación pública de la ciencia es claro: sin alfabetización digital profunda, sin políticas públicas y sin debate informado, el futuro digital será desigual por diseño. Este estudio local aporta evidencia valiosa para pensar cómo —y desde dónde— se pueden construir ciudadanías digitales capaces de disputar sentidos y derechos en el ecosistema algorítmico contemporáneo.
El estudio fue publicado en septiembre de 2025 por los Licenciados en Comunicación Social Gustavo Fabián González, José Barbero y Mariela Giorgi, bajo el título “Los desafíos con la Inteligencia Artificial”. Gustavo González, Director del CICEOP, destaca que “Comenzamos hace unos años a analizar el uso, la recepción y la apropiación de las redes sociales a partir del análisis sobre consumos culturales en Argentina. Veíamos hace más de 10 años la necesidad de salir de la discusión de apropiación, y por ende empoderamiento de las redes sociales por parte de la ciudadanía. Básicamente, no hay empoderamiento ciudadano”.
Link al trabajo completo:
https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/186090
Fuente: https://unlp.edu.ar/investiga/
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