Por Luna Carrara* –
En marzo de 2026, Buenos Aires se convertirá en escenario de un acontecimiento que trasciende la música. BTS, el grupo coreano que ha marcado una generación, regresa al mundo tras cumplir con el silencio del servicio militar. Su nuevo álbum, previsto para el 20 de marzo, abrirá una gira que incluye a la Argentina.
No es casual que la noticia haya encendido a la ARMY en nuestro país: cada concierto de BTS es más que un espectáculo, es un rito de comunión. En el estadio, las voces se funden en un solo coro, y lo que parecía un simple recital se transforma en ceremonia. Allí, la juventud argentina se encontrará con la juventud coreana en un mismo latido, como si las fronteras se disolvieran en la vibración de una canción.
La pausa de casi cuatro años nos recuerda que el silencio también es parte de la música. Y que el regreso, cuando ocurre, tiene la fuerza de un presente renovado. En tiempos de incertidumbre, la llegada de BTS a Buenos Aires es un recordatorio de que la esperanza puede tomar la forma de un concierto, de un canto compartido, de un instante que se vuelve eterno.
Quizás, cuando las luces se apaguen y el eco de las canciones se disuelva en la noche porteña, lo que quede sea la certeza de haber participado en un ritual global: un vuelo colectivo que une Corea y Argentina en la misma melodía.
*Colaboración para En Provincia.
Fotografía: Archivo web.