En noviembre de 1929, la isla escocesa de Iona fue escenario de un misterio que aún hoy despierta fascinación. Allí apareció muerta Netta Fornario, una joven ocultista inglesa de 33 años, vinculada a círculos esotéricos como la Orden Hermética de la Golden Dawn.
Su cuerpo fue hallado en un campo, desnudo bajo una capa negra, con un cuchillo ritual en la mano y una cruz tallada en el suelo. Los lugareños recordaban que días antes había hablado de “ataques telepáticos” y de su intención de atravesar el velo hacia otros mundos.
Las teorías sobre su muerte se multiplicaron:
- Hipotermia accidental, producto del clima hostil.
- Un ritual fallido, que la dejó atrapada entre lo real y lo invisible.
- Ataque psíquico, como ella misma había advertido.
Lo cierto es que nunca se esclareció. Netta quedó como un símbolo de los límites difusos entre lo mágico y lo tangible, entre la búsqueda espiritual y el riesgo de perderse en ella.
Su historia, más allá de lo trágico, nos recuerda que las curiosidades del mundo no siempre tienen explicación, y que a veces el misterio es lo que las mantiene vivas en la memoria colectiva.
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