Guillermo Salatino: la voz que hizo del tenis una memoria colectiva

Por Aylin Mariani* –

Hay figuras que trascienden el oficio y se convierten en parte de la identidad de un país. Guillermo “Salata” Salatino fue una de ellas. Su voz, su mirada y su pasión por el tenis marcaron generaciones de argentinos que aprendieron a escuchar el deporte no solo como competencia, sino como relato de vida.

Su historia comenzó en las canchas, como jugador amateur. Esa experiencia temprana le dio un conocimiento íntimo del juego, de sus ritmos y silencios, que luego trasladó con maestría al periodismo. No hablaba desde afuera: hablaba desde adentro, con la autoridad de quien había sentido en la piel la tensión de un saque y la emoción de un punto ganado.

Durante más de cuarenta años, Salatino fue testigo privilegiado de los grandes escenarios del tenis mundial. Cubrió 145 torneos de Grand Slam, cifra que lo colocó entre los periodistas más presentes en la historia del deporte. Roland Garros, Wimbledon, el US Open y el Australian Open fueron territorios familiares para él, donde supo narrar la épica de los campeones y el esfuerzo silencioso de quienes buscaban un lugar en la historia.

Pero su aporte no se limitó a las transmisiones. Fundó y fue vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Tenis durante 17 años, consolidando un espacio de profesionalización y camaradería. Su compromiso con la ética y la calidad periodística lo convirtió en maestro y referente, alguien que no solo narraba partidos, sino que también construía comunidad.

Lo que distinguía a Salatino era su capacidad de transmitir emociones. Supo contar la Copa Davis como si fuera un relato nacional, acompañando las victorias y las derrotas con la misma dignidad. Su estilo combinaba precisión técnica con sensibilidad humana, logrando que cada partido trascendiera lo deportivo para convertirse en memoria compartida.

Aunque había anunciado su retiro en Wimbledon 2022, su pasión lo llevó a regresar para cubrir las finales de la Copa Davis en Bologna en 2025. Ese gesto fue prueba de que su vínculo con el tenis era más fuerte que cualquier calendario: era, en esencia, una vida dedicada a contar historias desde la cancha.

Guillermo Salatino falleció el 17 de enero de 2026, a los 80 años, dejando un legado inmenso. Su voz seguirá resonando como símbolo de rigor, pasión y humanidad. Porque el periodismo deportivo, cuando se ejerce con amor y compromiso, no solo informa: construye identidad, comunidad y memoria. Y en esa construcción, Salatino fue —y seguirá siendo— una piedra fundamental.

*Colaboración para En provincia.

Fotografía: Archivo web.