El gran despegue del Club For Ever

Por Guillermo Cavia –

El ascenso de For Ever de La Plata a Primera División no es solamente una noticia deportiva: es un relato de vida, de barrio y de pasión que se escribe con tinta violeta y blanca. En cada rincón del Mondongo, en cada vecino que alguna vez pasó por la sede de la calle 116, se siente que este logro es mucho más que un resultado: es la confirmación de que los sueños colectivos, cuando se sostienen con amor y sacrificio, terminan encontrando su recompensa.

Quizás pensar en una simbiosis entre el club For Ever y el Aeropuerto de La Plata sea surrealista, pero no es así, porque desde hace unos años la unión de voluntades logró lo que parecía impensado. Es por eso que en una de las oficinas de la Dirección Provincial de Aeronavegación Oficial y Planificación Aeroportuaria (DPAO y PA) se juntaron el presidente del club, Gustavo Fracassi, el Secretario General de la entidad, Ricardo Capria, el Director Provincial, Gabriel Pedretti y el Director de Planificación Aeroportuaria, Jorge Leiva. Una reunión informal que demuestra que soñar es actuar.

Gustavo Fracassi lo sabe mejor que nadie. Desde 1973 su vida está ligada al club, primero como jugador, luego como técnico y finalmente como presidente. A los 18 años ya estaba en la Comisión Directiva y desde 1987 conduce la institución con la misma pasión que lo llevó a ponerse la camiseta en la cancha. Hoy, con 67 años, puede mirar hacia atrás y ver que cada paso, cada esfuerzo, cada campeonato ganado en la liga, fueron parte de un camino que desemboca en este ascenso histórico.

Ricardo Capria, el Secretario General, también aporta su propia historia de compromiso. Licenciado en Seguridad Vial y Transporte, llegó al club hace nueve años y se convirtió en un sostén fundamental. Su vínculo con la infraestructura lo llevó a trabajar en el aeropuerto de La Plata en 2011, supervisando mejoras en la pista de aterrizaje. Esa experiencia se conecta ahora con el presente del club, que encontró en el predio del aeropuerto un espacio para renacer.

Porque For Ever, después de perder un lugar donde jugar, consiguió en 2024 un contrato precario de uso en el Aeropuerto de La Plata, gracias a la Dirección Provincial de Aeronavegación Oficial y Planificación Aeroportuaria que depende del Ministerio de Seguridad de la Provincia. Ese gesto abrió un abanico de posibilidades. Gustavo lo resume con claridad: “Esa ayuda ha sido muy importante para For Ever porque con esta posibilidad es como el club renació a partir de nuestra llegada al aeropuerto”.

Luego Ricardo agrega que la gente le dice: “Gordo que lindo que están dejando todo” -Se queda pensando, y dice: “¡La mano que nos dio aeropuerto! Nosotros amamos esto”. Y lo cierto es que el club no solo renació, se transformó, logró lo que era lógico, un despegue.

El predio fue cuidado, alambrado, equipado con parrillas y vestuarios. Cada mejora fue fruto del trabajo colectivo, de las manos de quienes están asociados y dirigentes que sueñan con seguir recuperando espacios y hasta con tener una colonia de vacaciones. Jorge Leiva, director de Planificación Aeroportuaria, lo expresó con emoción: “Se prenden luces y una apareció. Cada mañana paso por ahí para venir a mi trabajo y se nota cómo crece el club. Son cosas positivas. Es un comienzo que tiene ganas y esfuerzo y se lo puede ver”.

Ese crecimiento no es solo material. Es también humano. Los viernes, la confraternidad se siente en las cenas compartidas: chorizos, hamburguesas, charlas y risas que fortalecen lazos. Allí no hay distancias entre jugadores, entrenadores o dirigentes: todos son parte de una misma familia. Ricardo lo explica con sencillez: “No es el jugador y el entrenador, es el jugador y todos los que ahí, en ese momento estamos. Cada uno de nosotros siempre es parte de algo por lo que trabajamos”.

El club cumple una función social que va mucho más allá del fútbol. En un contexto que a veces está atravesado por adicciones, pobreza y falencias, “For Ever se convierte en un espacio de contención” lo dice Gustavo con orgullo y agrega: “La función del club es hermosa”. Y en esas palabras se resume la esencia de lo que significa este ascenso: un triunfo de la comunidad sobre la adversidad.

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La cena de fin de año fue un ejemplo de esa unión. Ricardo contó que se vivió un momento hermoso, donde todos se sintieron parte de una gran familia. “Esa es la verdadera fuerza de For Ever: la capacidad de nutrirse de gente que sirve, que aporta, que hace bien. El ascenso es la consecuencia natural de esa energía compartida”, dice.

La historia del club también se cuenta en sus símbolos. El nombre For Ever proviene del stud de caballos del primer presidente, y los colores violeta obispo y blanco son herencia de esa tradición. Cada vez que el equipo entra a la cancha con esa camiseta, lleva consigo más de un siglo de historia y de identidad barrial. Por supuesto, también ahora, lleva las siglas de la DPAO y PA del Aeropuerto de La Plata.

Gustavo, además de su rol institucional, mantiene viva la voz del club a través de la radio. Su programa “Forever y su gente”, que sale cada jueves por Nuevas Voces 99.7, es un puente entre la institución y la comunidad. Allí se cuentan las historias, se celebran los logros y se refuerza el sentido de pertenencia.

En la charla mencionaron que a veces algunos jugadores al llegar a entrenar se iban para el fondo a cambiarse y entrenar. “No es esa la idea, lo importante es que el jugador llegue, salude, conozca quienes somos todos, quienes están allí y después sí, es la hora de entrenar. No es el jugador y el entrenador, es el jugador y todos los que ahí, en ese momento, estamos”.

El ascenso a Primera es también un reconocimiento a la perseverancia. Nada fue fácil: desde la exigencia de tener un piso sintético en la cancha de jockey hasta las dificultades económicas que enfrenta cualquier club barrial. Pero cada obstáculo fue enfrentado con creatividad y esfuerzo, y hoy el resultado está a la vista.

Gabriel Pedretti, director provincial, lo dijo con claridad: “El esfuerzo es de ustedes de haber logrado llegar al ascenso, nosotros solo les dimos un lugar para que trabajen”. Esa frase resume la esencia de lo que significa For Ever: un club que se construye desde adentro, con la fuerza de su gente.

El barrio Mondongo, que vio nacer al club en 1913, hoy celebra con orgullo. La sede de la calle 116 es testigo de generaciones que pasaron por sus puertas, y ahora se viste de fiesta para honrar un logro que parecía lejano pero que se hizo realidad.

La Plata, ciudad futbolera por excelencia, suma a For Ever en la máxima categoría. Y ese hecho fortalece la identidad de la ciudad, porque demuestra que los clubes barriales, con raíces comunitarias, pueden alcanzar grandes metas.

El ascenso de For Ever de La Plata es, en definitiva, un relato de amor y pertenencia. Es la historia de Gustavo, de Ricardo, de cada socio y vecino que puso su granito de arena. Es la confirmación de que el fútbol, cuando se vive como comunidad, se convierte en una herramienta de transformación social. Y es también una invitación a seguir soñando, porque si For Ever pudo llegar hasta aquí, nada impide que siga creciendo, está volando alto y escribiendo nuevas páginas de gloria.

Galería de imágenes:

La reunión en la DPAO y PA, Ricardo Capria; Jorge Leiva; Gabriel Pedretti y Gustavo Fracassi.

El escudo de la DPAO y PA en las camisetas de For Ever.

El Presidente de For Ever recibió la bandera Argentina y la Bonaerense en la visita a la DPAO y PA.
Presidente y Secretario General en la Plataforma de la DPAO y PA.
El Vestuario recién pintado.

Fotografías: Club For Ever – En Provincia.