Trabajo corporal

Por sensei Laura Catalani – Jundokan Argentina –

Cuando se habla de abordaje corporal, partimos de una concepción piagetiana, cuyos postulados demuestran que el niño llega a conceptualizar el mundo a partir de sus experiencias motrices en el espacio, tiempo, su vivencia de los objetos y su cuerpo mismo, significando a la actividad motriz como una actividad necesaria para el desarrollo de la inteligencia.

No hay desarrollo del modelo postural del cuerpo que se deba tan sólo a factores internos sino que hay un proceso de maduración. Pero tampoco hay que creer que la maduración es un desarrollo mecánico. El desarrollo recibe la guía de la experiencia, de la prueba y el error, del esfuerzo y la tentativa.

La educación física favorece la estimulación de sus capacidades motoras, adquisición de destrezas y habilidades que deberá realizarse respetando los estadíos evolutivos por lo que atraviesa el niño para garantizar el logro de una correcta formación en este aspecto.

El maestro deberá conducir al niño al descubrimiento de sus propias potencialidades y al conocimiento, vivencia y valorización de su cuerpo, desarrollando actitudes positivas por el cuidado de su salud.

A través de la actividad física, se desea que aprendan a compartir y trabajar cooperativamente, tengan una actitud activa, puedan rectificar errores, desarrollen su capacidad creativa y comunicativa, creen formas personales de respuestas motoras, estructuren paulatinamente su esquema corporal, desarrollen su coordinación viso-motora a través de la exploración de los objetos y sus posibilidades, logren un paulatino control del cuerpo en equilibrio estático y dinámico, experimenten las relaciones espacio-temporales a través del movimiento.

La modalidad en que se lleve a cabo la práctica debe ser esencialmente lúdica, en el sentido de promover una interacción flexible y abierta entre los niños. El ingenio de ciertos materiales de trabajo y la calidad del conjunto, permitirán en la clase enriquecer las intervenciones en las actividades.

La interacción en el área del trabajo corporal, contribuye a la formación integral de los niños propiciando de modo intencionado y sistemático, la construcción de saberes corporales, motrices, lúdicos y relacionales con la finalidad de enriquecer la relación del sujeto consigo mismos y con los otros, en un determinado contexto socio-cultural.

Los objetivos generales es la confianza en sí mismo, la superación de temores, la elaboración y el respeto de normas, la expresión de emociones a través del cuerpo, la organización individual y colectiva, la autonomía, la recopilación de informaciones, la observación, el análisis, la experimentación, la identificación, la representación, la adaptación a los requerimientos del medio, el mejoramiento del equilibrio y de las posturas, el desarrollo de los factores perceptivos de la conducta motriz.

También se desprende de las actividades, ciertos objetivos específicos de los comportamientos observables en clase como ser capaz de arriesgarse, de persistir, aceptar ser cuestionado, recibir críticas, aceptar actuar ante los otros, comprender y modificar acciones, adquirir capacidad en las pautas de trabajo, participación e iniciativa.