El karate es para la mujer y no solo cosa de hombres

Por sensei Laura Catalani

Generalmente en la difusión de las artes marciales, se tiende a promocionar estas equivocadamente como “sólo cosas de hombres” . En la actualidad, y a lo largo de la historia las mujeres comenzaron a conquistar lugares en la sociedad y han formado parte de la evolución en esta disciplina como en otras actividades y deportes.

A principios del siglo XX, época de los inicios de karate en Japón, muchos maestros se manifestaron a favor de la inclusión de las mujeres en su práctica, que fue hasta mediados de los años 20 que empezaron a existir clases exclusivamente. El maestro Chojun Miyagui , fundador del karate do (el camino de las manos vacías) y creador de la escuela goju ryu (go=duro, ju=suave, ryu=estilo) señalaba que “la práctica del karate no discrimina entre hombres, mujeres, ancianos y niños. Fuertes o débiles, todos pueden practicar seleccionando las técnicas y formas apropiadas a su condición física”.

Muchas mujeres pensarían en inscribirse en alguna escuela de artes marciales en búsqueda de seguridad y técnicas de defensa personal. Si bien, ofrece esas posibilidades, también hay muchas otras que lo hacen sólo por la pasión a esta disciplina y por la complejidad de beneficios que se obtienen como ser entre ellos el de sentirse físicamente mejor ya que trabaja la fuerza de todos los músculos del cuerpo y la elasticidad, mejora la circulación y la presión arterial, aumenta la coordinación, los reflejos se agudizan y disminuye el estrés. Otras, también pensarían que es un deporte agresivo y que la mujer pierde su feminidad y ello desafortunadamente tiende a crear falsas conjeturas.

El karate es un arte y dada la plasticidad neta que poseen las mujeres, se convierte en un arte digno de admirar sobre todo en el desarrollo de las katas ó formas ya que requiere de un sentido estético y artístico destacando por sobre los hombres.

Asimismo, partiendo de que el mismo proviene de la sabiduría oriental, tiene la connotación de lo emocional y lo espiritual. Mente sana y cuerpo sano.

En el karate, su objetivo ha sido siempre el de la defensa y no atacar a los demás. A través del conocimiento de la defensa personal que ofrecen las técnicas de karate en su totalidad, permitiría a la mujer ciertas habilidades de destreza, objetividad y poder de resolución al momento de defenderse en un ataque. Para conseguir esto, como en cualquier práctica deportiva, es necesario un entrenamiento regular y constante practicando las diferentes formas y técnicas básicas que conforme a ello se va a ir aumentando el nivel de rendimiento y de combate. Asimismo, y en general todo el que domina verdaderamente el arte del karate se cuida de exponerse a situaciones de peleas como también de no transitar por lugares peligrosos.

La importancia del entrenamiento en la mujer es precisamente adquirir las cualidades necesarias tanto para defenderse como para evitar conflictos, obtener confianza y determinación en el accionar con la seguridad puesta en ella misma y en la de los demás.